miércoles, 4 de marzo de 2015

UN CASTILLO PARA MÍ


Voy a decirte cientos de cosas bonitas
tan solo con aire, saliva y tacto.

Voy a construir un castillo con tu cuerpo
y me encerraré en la torre más alta.

Empezaré por la muralla, a base de besos cálidos que cubran tu piel y la defiendan del frío. Uno a uno, desde los pies hasta la frente, desde las muñecas hasta el pecho, desde el cóccix hasta la nuca. Cada parte besaré. Cada poro cubriré con tiernos suspiros de mis labios. Luego te miraré y sabrás que voy a construir el puente levadizo para acceder a ti.  Este será un beso largo que haga que cierres de nuevo tus ojos cuando sientas abrir mis labios sobre los tuyos, cuando te invada la humedad de mi boca y mi saliva cubra finamente las comisuras de tus labios, al ritmo de nuestras lenguas entrelazadas.
Haré que respires suavemente mientras edifico las almenas. Mi castillo dispondrá de cuatro, sobre las manos y los pies. Voy a besarte las yemas de los dedos, y despertar las sensaciones más escondidas de cada uno de ellos. Te acariciaré los nudillos y succionaré con mi boca cada pequeño apéndice.
Por tu cintura sabrás que está el camino de ronda cuando dos de mis dedos la recorran. Pasearán ligeramente de lado a lado. Con un tacto preciso que te haga sentir un leve cosquilleo.
El patio de armas lo dibujaré con caricias sobre tu espalda. Presionaré con mis manos a lo largo de tu columna, de abajo hacia arriba, y escucharé tu respiración en cada movimiento, lo que me animará a seguir presionando, cada vez más fuerte, hasta fundirte en un abrazo conmigo

Dejaré que mis labios rocen libremente el lóbulo de tus orejas, que mis suspiros te invadan y el aliento caliente de unas suaves palabras imaginarias te llene los oídos de música pasional. Entonces tomaré el último reducto defensivo de mi castillo. Un alcázar fuerte pero sensible, al que daré forma entre mis manos.
Quiero ver cómo abres los ojos y sonríes al verme tendida sobre ti, protegiendo, con mi propio cuerpo desnudo, el tuyo.


Y dejaré que sea tu fortaleza la que me tome a mí.



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